Comunicados de Prensa
 

Juzgar como Vocación y Cultura

Dicta ponencia magistral el Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Genaro David Góngora Pimentel en el marco del XIV Aniversario de la Asociación de Jueces de Primera Instancia de Michoacán

 


Comunicado 50/2006

Morelia, Mich., a 30 de junio de 2006.- Los jueces nunca han estado, están o estarán por encima de la ley, anteponiendo sus intereses personales frente al interés de la sociedad mexicana, toda vez que es claro que no podrán jamás enredarse en el descargue de su responsabilidad como servidores de la justicia, aseveró durante su conferencia magistral, el Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación , Genaro David Góngora Pimentel.

En el marco del XIV Aniversario de la Asociación de Jueces de Michoacán, ante magistrados y jueces del Poder Judicial, encabezados por el Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Fernando Arreola Vega, y la presidenta de dicha agrupación, Maricela Argueta Mora, reconoció que los juzgadores como seres humanos no son perfectos, pero que tienen como vocación llegar a serlo, mediante la superación constante.

Recordó que los juzgadores han sido y son indispensables para la tranquilidad social del pueblo de México, y que como toda empresa humana, tienen sus limitaciones, "hemos cometido errores en el pasado y hemos cometido errores en el presente. Pero estoy seguro que a la hora del inventario de logros, recogeremos las gavillas en vendimia del respeto público y de satisfacción espiritual".

"Los jueces hemos estado muy ocupados y muy preocupados en ser populares e independientes, y hemos descuidado el ser mexicanos vigilantes de nuestras instituciones democráticas. Cuando esto sucede, hay una falla fundamental en nuestra vocación y en nuestra cultura.

"Yo sé que hay motivos para criticar a la judicatura mexicana que es una institución de seres humanos; somos abogados y no ángeles bajados de las nubes. Somos humanos en un constante proceso de crecimiento y de superación. Hay motivos para discutir cómo mejorar la impartición de justicia en este país, para propugnar nuevas reformas. Para lo que no hay motivos, es para menoscabar, barrenar y dinamitar una labor que es de todos, que a todos honra y a todos interesa continuar", advirtió.

"La crítica que nos hacen los periódicos no debe molestarnos. Son críticas que, en lo que valen, debemos admitirlas; y en lo inoficioso, debemos rechazarlas.

"Pero los jueces, está bien c1aro, que no pueden estar, no han estado, no estarán, por encima de la ley. Los jueces, está bien claro, que no han estado, que no estarán, que no pueden estar anteponiendo sus intereses personales frente al interés de la sociedad mexicana. Los jueces, está bien claro, ha estado claro y estará bien claro en que no podrán jamás enredarse en el descargue de su responsabilidad como servidores de la justicia.

"No obstante nuestras limitaciones, no pocas veces el clima de libertad en México ha dependido de sus jueces. Todos sabemos que el precio de la libertad es la eterna vigilancia y que la libertad no es una gracia ni una merced que confiere un líder o el Estado. Aquí estamos para, dentro de nuestras respectivas competencias, en el ejercicio de esa vocación, evitar la tiranía por parte del Estado y del gobierno en el manejo de los asuntos públicos. Para eso estamos.

Reflexionó en relación al significado de la vocación como supremo sentido de la vida que cualifica y califica la vida, y que es al mismo tiempo íntimo y personal, subjetivo, social, colectivo y objetivo.

De igual manera, reconoció que como humanos ciertos juzgadores poco interesados en la justicia cometen errores e injusticias y otros más que para cumplir el mandato constitucional de una justicia en los plazos y términos que fije la ley provocan injusticias

Por ello, dijo, los impartidores de justicia deben ir en pos del prestigio profesional para inhibir las inclinaciones negativas y trascender a las positivas y deberse siempre a la verdad, a la que sirven y con la que se comprometen: "Ese es mi Tribunal, esa es mi vocación, esa es mi cultura, ese soy yo. Nuestra profesión de juzgadores nos debe poseer, nuestra vocación nos debe poseer".

Góngora Pimentel, también citó a michoacanos distinguidos como Jesús Tena, Felipe Tena Ramírez y don José Castro Estrada, abogados sobresalientes por el sentido vocacional de las almas y resaltó el pasado glorioso del Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán.

Puntualizó el cuidado que los jueces deben tener para no cometer injusticias, respecto a las estadísticas, pues esto apresura el estudio de los asuntos, y a mayor rapidez, menor cuidado en el examen de los asuntos.