| En cumplimiento a lo dispuesto por el artículo 78 de
la Constitución Política del Estado, así
como de conformidad con lo ordenado por los artículos
17 y 76 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, rindo
ante ustedes señoras y señores Magistrados, el
informe anual de labores correspondiente al año 2002,
acerca del estado que guarda la administración de justicia
en Michoacán.
Piedra angular del Estado social y democrático
de Derecho, el Poder Judicial tiene como vocación servir
a la sociedad bajo los criterios de respeto irrestricto al
imperio de la ley, transparencia, prontitud y eficacia. Asimismo,
la misión específica de la Judicatura, es decir,
la administración e impartición de justicia,
adquiere una innegable trascendencia a la luz del mandato
constitucional que garantiza a todo ciudadano el derecho a
la tutela judicial efectiva. En tal virtud, la actividad judicial
es condición fundamental para concretar las aspiraciones
de la población en aras de la libertad, de la igualdad,
de la seguridad, del orden y, por supuesto, de la paz social.
En este sentido, no basta que la sociedad
disponga de un ordenamiento jurídico que prevea derechos
y obligaciones, al igual que los mecanismos a través
de los cuales se puedan hacer valer los primeros. El grado
de materialidad del Derecho y la concreción de la justicia
dependen, esencialmente, de la forma en que los operadores
jurídicos ejerzan los supuestos fácticos de
la norma. Aquí es, precisamente, donde encaja la función
jurisdiccional: sólo mediante la existencia de tribunales
imparciales e independientes se puede asegurar, en último
término, el respeto a la legalidad y el imperio de
la justicia.
Tales ideales, se constituyen en la divisa
del Poder Judicial michoacano e inspiran, de manera indubitable,
el conjunto de labores que realizamos todos aquellos a quienes
la colectividad ha confiado la resolución de sus controversias
mediante la aplicación del Derecho.
En este contexto, esos ideales influyen en
que las tareas de administrar e impartir justicia, sin las
cuales no se puede concebir a una sociedad en libertad, sean
llevadas a cabo de manera silenciosa, sin alardes publicitarios,
pero eficaz y, fundamentalmente, transparente. En ello se
fundan las expectativas de los michoacanos con relación
a su Poder Judicial, quien requiere de la participación
de todos los ciudadanos, a través de la crítica
constructiva, para el mejor desempeño de su labor.
Así, conscientes de la delicada encomienda
que desarrollamos, es oportuno indicar, ya desde este momento,
que el conjunto de actividades realizadas por todos y cada
uno de quienes trabajamos en la Judicatura estatal siempre
estuvo, está y seguirá enmarcada, limitada y
fundada en las disposiciones de la Constitución Federal,
la particular de la entidad y las distintas leyes secundarias
que conforman el entramado normativo por el que este Poder
Judicial se rige y actúa.
Tal es el ánimo que impera al interior
de la Judicatura michoacana, al igual que nuestro compromiso
con la sociedad. Bajo esta perspectiva, el Poder Judicial
del Estado de Michoacán conforma un verdadero poder,
en el sentido de que asume su esfera competencial con responsabilidad
y sus resoluciones son acatadas, pues ello es condición
de la armonía, del orden y de la paz social.
Debido a ello, es que podemos afirmar que
el Honorable Pleno, las Salas, los Juzgados de Primera Instancia,
los Juzgados Municipales, los Funcionarios Judiciales, las
áreas administrativas, y hasta el más modesto
de los empleados, han entregado lo mejor de sí a lo
largo de la anualidad de la que este día entrego cuentas.
La información que integra todas y
cada una de las actividades realizadas por el Poder Judicial
a lo largo del Año Judicial 2002, constituyen el documento
que hoy someto a este Alto Cuerpo Colegiado. Los anexos de
este informe están a disposición de la ciudadanía
para su análisis y verificación de los datos
aquí consignados. A continuación, me permito
destacar los aspectos de mayor trascendencia.
Por acuerdo plenario del 6 de marzo de la
anualidad que se informa, tuve el honor de haber sido designado
por ustedes, señoras Magistradas y señores Magistrados,
Presidente de este Cuerpo Colegiado por el término
constitucional de un año, cargo que asumí consciente
de la responsabilidad, de la exigencia y trascendencia de
dicha encomienda.
Una vez iniciadas mis funciones, me fue informado
por las áreas administrativas correspondientes, de
una serie de considerables disposiciones no autorizadas, del
patrimonio del Fondo Auxiliar para la Administración
de Justicia. Asimismo, fui enterado que no había recursos
disponibles en el Fondo propio.
De esta situación se dio cuenta de
inmediato a este Alto Tribunal, quien ordenó se materializara
la auditoría, ya aprobada por este mismo Cuerpo Colegiado
con anterioridad, misma que debería comprender los
ejercicios presupuestales de los períodos referentes
a los años de 1996 a 2001 y los meses de enero y febrero
del 2002. Igualmente se determinó que la auditoría
abarcaría tanto a los fondos relativos al Fondo Auxiliar
para la Administración de Justicia, como el fondo propio.
Por virtud de esa decisión del Honorable
Pleno, y en aras de la mayor transparencia y claridad posibles,
esta Presidencia solicitó el auxilio del Colegio de
Contadores de Michoacán, organismo que proporcionó
una lista de despachos contables con autorización para
auditar organismos de naturaleza pública, siendo invitados
a que presentaran su correspondientes currícula, así
como un proyecto que consignara los tiempos, los costos y
la metodología a emplear en la realización de
dicha auditoría.
La información remitida por los despachos
contables que sugirió el Colegio de Contadores de Michoacán
se hizo llegar a las Comisiones Unidas de Gobierno y Administración
y la de Hacienda, integradas por los señores Magistrados
Fernando Arreola Vega, Alejandro González Gómez,
el de la voz, así como Marco Antonio Flores Negrete,
Juvencio Camacho Acevedo y Luis Alonso Rodríguez Nieto,
respectivamente.
Una vez analizados los perfiles y las propuestas
de los despachos contables, las Comisiones de referencia presentaron
un dictamen a la consideración de este Pleno, proponiendo
al despacho del Contador Público Jorge Soto Ayala para
que se encargara de ésta, y oportunamente se determinó
por ustedes, la creación de una Comisión que
le diera cabal seguimiento, recayendo este encargo en los
Magistrados Isidro Romero Silva, Ricardo Color Romero y Luis
Rubén Puebla Calderón.
El 13 de junio del año en cita, en
sesión ordinaria, se aprobó dicho dictamen,
iniciándose de inmediato los trabajos de este estudio
contable, los que se extendieron hasta el presente año
y cuyos puntos concluyentes, entre otros son los siguientes:
- En el año de 1996, se tomaron del
Fondo Propio en Administración, la suma de 17 millones
711 mil 848 pesos, con aprobación del Pleno.
- En el año de 1997, se dispusieron
del Fondo Propio en Administración 20 millones 162
mil 390 pesos con aprobación del Pleno.
- En el año de 1998, se dispuso del
Fondo Propio en Administración 25 millones 471 mil
500 pesos, con aprobación del Pleno.
- En el año de 1999, se tomaron del
Fondo Propio en Administración 31 millones 584 mil
536 pesos, con autorización del Pleno.
- En el año de 2000, se dispuso de
37 millones 149 mil 595 pesos, del Fondo Propio en Administración,
existiendo la autorización del Pleno únicamente
por la cantidad de 31 millones 920 mil 471 pesos; y de 18
millones 508 mil 078 pesos, del Fondo Ajeno en Administración,
éstos, sin la autorización del Pleno.
- Para el año 2001, se tomaron del
Fondo Propio 21 millones 566 mil 133 pesos, y del Fondo Ajeno
en Administración 56 millones 853 mil 380 pesos, ambas
disposiciones, sin la autorización del Pleno.
- En lo que ve a los meses de enero y febrero
del año 2002, se tomó la suma de 3 millones
328 mil 320 pesos, del Fondo Propio y de 4 millones 846 mil
742 pesos, del Fondo Ajeno en Administración, sin el
consentimiento del Pleno.
- Por tanto, las disposiciones del Fondo Propio,
sin la Autorización del Pleno, fue de 30 millones 123
mil 578 pesos, y por lo que ve al Fondo en Administración
Ajeno, ascendió a la suma de 80 millones 208 mil 201
pesos, todo lo cual asciende a un total de 110 millones 331
mil 779 pesos.
Es importante precisar, que las disposiciones
que dieron la anterior cantidad, constituyeron recursos aplicados
al gasto presupuestal en sus diferentes anualidades, ante
la insuficiencia de los respectivos presupuestos autorizados
en su momento por el Congreso del Estado.
Debe destacarse que al 31 de diciembre del
año próximo anterior, el Fondo Auxiliar para
la Administración de Justicia, ahora se integra por
los siguientes recursos: en Fondo de Administración
$ 77 millones, 155 mil 906 pesos con 67 centavos; en Fondo
propio $ 16 millones, 861 mil 619 pesos con 61 centavos, suma
última, que desde luego deberá ser depositada
de manera parcial o total en el Fondo en Administración,
con el objeto de iniciar su revitalización.
Debe también mencionarse que al Poder
Judicial se le asignó, en el Presupuesto de Egresos
correspondiente a 2002, la cantidad de 96 millones, 985 mil
198 pesos, recursos éstos, que eran totalmente insuficientes
para cubrir los gastos necesarios de este Poder Judicial,
dado que para el mes de mayo existía el inminente riesgo
de paralizar en forma total las actividades, siendo precisamente
en este mes, cuando se autorizó por el Ejecutivo una
ampliación presupuestal del orden de 102 millones,
161 mil 904 pesos.
Agradecemos, en todo lo que vale, este apoyo
señor Gobernador, pues es dable señalar, que
en la historia de la Judicatura michoacana, no se había
recibido un auxilio de tal magnitud, el cual nos permitió
concluir, felizmente, las labores judiciales correspondientes
al año que se informa.
Del Pleno
Debo iniciar, reconociendo la extraordinaria
labor de los integrantes del Honorable Pleno de este Supremo
Tribunal de Justicia del Estado de Michoacán.
En efecto, este Cuerpo Colegiado nunca dejó
de atender los asuntos de su competencia que le fueron sometidos
a lo largo del Año Judicial que se informa. Y, además,
lo hizo con la prontitud y la eficacia necesarias para la
resolución de cada cuestión que le tocó
conocer.
Magistradas y Magistrados, todos profesionistas
con una amplia y reconocida trayectoria en el ámbito
del Derecho, dedicaron atención y cuidado a la buena
marcha de la administración de justicia en Michoacán.
Fruto de ello, lo es que este día ratifiquemos a los
michoacanos, por parte de quienes tenemos a nuestro cargo
la impartición de justicia, el compromiso de brindarles
un mejor y más expedito acceso a los mecanismos jurisdiccionales
de resolución de controversias.
Los anexos de este informe dan cuenta de la
serie de actividades llevadas a cabo por este Pleno. Sin embargo,
quiero destacar que todas y cada una de las mismas, así
como de las decisiones adoptadas al seno de este Alto Cuerpo
Colegiado tuvieron como guía el respeto al principio
de legalidad, la prudencia, la lealtad institucional y, sobre
todo, la prevalencia del interés de concretar la justicia
por encima de cualquier otra cosa.
Corrobora lo anterior, a guisa de muestra,
el apartado relativo a las visitas que los integrantes de
este Honorable Pleno realizaron a los Juzgados a lo largo
del 2002.
La preocupación por mantener una elevada
calidad en la atención a los justiciables y la correcta
y proba actuación de los juzgadores constituyó
el marco en el que tales visitas se desarrollaron. Cuando
se comprobaron irregularidades en la impartición de
justicia, este Pleno no dudó en iniciar procedimientos
administrativos que, en ocasiones culminaron en la adopción
de medidas disciplinarias drásticas, con motivo de
haberse comprobado la existencia de responsabilidades.
En suma, mucho debe la buena marcha de la administración
de justicia durante 2002 a la cuidadosa vigilancia y supervisión
desplegados por este Honorable Pleno, al que agradezco, en
todos y cada uno de sus integrantes, el apoyo y la confianza
brindadas a quien es titular de la Presidencia del Supremo
Tribunal de Justicia del Estado.
De la Segunda Instancia
Por lo que respecta a la actividad
desplegada por los órganos judiciales de segunda grado,
hay que destacar el esfuerzo, la constancia, la calidad y
eficiencia que se imprimieron a todas las resoluciones dictadas
en la anualidad que se informa.
Los datos que a continuación
expongo, son fiel reflejo del intenso trabajo desarrollado
por los titulares de las Salas Civiles y Penales, así
como de su personal.
De las Salas Civiles
A lo largo de la anualidad en
cita, la segunda instancia en materia civil realizó
un encomiable trabajo cuyas cifras lo ponen de relieve.
Así, al 31 de diciembre
de 2001, las Salas Civiles concluyeron con una existencia
de 135 expedientes.
En el año de 2002 ingresaron
5,964 asuntos y se terminaron 5,948 negocios. Por virtud del
empeño desplegado por los titulares de la segunda instancia
civil, al 31 de diciembre del año que se informa, sólo
quedaron pendientes por resolver 151 controversias, mismas,
que en su gran mayoría, por el estado procesal que
en ese momento guardaban, impidieron jurídicamente
el pronunciamiento de su fallo; es decir, que en esta última
data, la gran mayoría de estas Salas no tenían
ningún asunto citado para sentencia.
A las cifras expuestas, que dejan
constancia de la productividad de las Salas Civiles, debe
añadirse la consideración que las resoluciones
mantuvieron un elevado nivel de calidad. Ello refuerza la
confianza de los justiciables en la impartición de
la justicia civil de segundo grado y consolida la infatigable
labor en búsqueda de la verdad legal que se exige por
mandamiento de la norma jurídica.
Además, resulta imprescindible
mencionar, que la calidad en la aplicación del Derecho
a los casos concretos que desplegaron las Salas Civiles viene
a ser corroborada por las diferentes tesis que se incluyen
en el apartado correspondiente de este informe.
Lo anterior, en su conjunto,
permite apreciar y valorar que la segunda instancia en materia
civil ha mantenido un extraordinario ritmo laboral sin detrimento
de la calidad en las resoluciones judiciales emitidas.
De las Salas Penales
Por lo que corresponde a la segunda instancia penal, he de
subrayar, también, la gran responsabilidad asumida
por los Magistrados titulares de las ocho Salas Penales de
este Alto Tribunal para lograr entregar buenas cuentas a la
sociedad michoacana.
Sin duda alguna, el número
de asuntos penales que ingresaron durante el año 2002
demuestra la necesidad que existe de redoblar esfuerzos a
fin de disminuir, aún más, la carga judicial
en este importante rubro.
Las cifras estadísticas
son, en este sentido, claras y no dejan lugar a dudas. Así,
al 31 de diciembre de 2001, las Salas Penales cerraron con
una existencia de 567 expedientes. Durante el año que
se informa ingresaron 8,035 asuntos, o sea, un poco más
de mil por sala y fueron concluidos 7,868. Quedan pendientes
de resolución 734 expedientes penales, cuyo estado
procesal, también en su gran mayoría, impidieron
el pronunciamiento de su respectiva sentencia.
Si bien es evidente el gran esfuerzo
de los Magistrados Penales, así como de su personal,
para reducir la cada vez más pesada carga laboral,
también lo es la necesidad de contar con un mayor respaldo
que permita abatir el rezago en la segunda instancia en materia
penal.
La dedicación de las Salas
Penales en la resolución expedita de los asuntos de
su competencia, igualmente se refleja en la naturaleza y cantidad
de las tesis emitidas en el Año Judicial que se informa.
Los criterios acuñados por los Magistrados Penales
para la interpretación y la aplicación de las
normas jurídicas, indudablemente servirán para
una mejor y más adecuada justicia penal, acorde a las
expectativas de los justiciables y de las necesidades de la
sociedad michoacana del siglo veintiuno.
Ese creciente número de
asuntos, tampoco desmerece la elevada calidad de las sentencias
emitidas no sólo por los Magistrados Penales, sino
también por los Magistrados Civiles. Dicha calidad
es reconocida, incluso, en el ámbito nacional; ha quedado
constancia de ella en diversos estudios realizados por instituciones
educativas de prestigio, así como por entidades privadas.
Ejemplo de lo anterior, es la
encuesta y evaluación realizada por la empresa Moody’s
en coordinación con el Instituto Tecnológico
Autónomo de México, que asigna al Poder Judicial
de Michoacán el tercer lugar en lo referente a la calidad
profesional de los Magistrados. Inclusive, en el rubro destinado
al abatimiento de la carga judicial, se ubica a este Alto
Tribunal entre los Poderes Judiciales estatales con un desempeño
adecuado, situado muy por arriba de la media nacional.
Este informe da cuenta, pues,
del cuidado con que los titulares de la segunda instancia
llevaron a cabo su importante trabajo de atender, conforme
los parámetros de la Norma Constitucional, las necesidades
de justicia de la sociedad michoacana.
Pero también, no dejamos
de señalar la urgente necesidad de dotar al Poder Judicial
michoacano con más órganos de jurisdicción
que nos permitan enfrentar, a mediano plazo, el ingente número
de negocios y asuntos que día a día ingresan
en mayor proporción y exigen ser resueltos de acuerdo
a Derecho.
De la Primera Instancia en Materia
Civil
La actividad desplegada en el
ámbito de la jurisdicción civil por los jueces
de primera instancia también constituye objeto de nuestro
reconocimiento por los resultados alcanzados.
De esa forma, al 31 de diciembre
de 2001 había una existencia de 31,749 expedientes
civiles y mercantiles. Durante 2002 ingresaron 36,687 y se
concluyeron 34,851 negocios, la existencia de asuntos en trámite
es de 33,585. Cabe aclarar, que esta última cifra incluye
un gran número de expedientes no activos procesalmente,
y que sólo 110 juicios se encontraban citados para
sentencia al 31 de diciembre de 2002. También es motivo
de satisfacción informar que en 20 juzgados, con relación
a la materia civil y mercantil de primera instancia, no había,
al 31 de diciembre de 2002 juicios citados para sentencia.
De los 34,851 asuntos resueltos,
el 44.37%, es decir 15,465, fueron sentencias definitivas;
55.28%, es decir 19,266 asuntos, constituyeron sentencias
interlocutorias y autos; y el 0.35%, esto es 120 asuntos,
fueron excusa y otros.
Tales cifras evidencian la constancia
de los titulares de la jurisdicción civil de primera
instancia, así como de su personal por abatir la carga
judicial y mantener sus respectivos juzgados sin rezago.
De la Primera Instancia en Materia
Penal
En la materia penal de primer
grado también hubo avances. Tanto los juzgados especializados
como los de carácter mixto desarrollaron una activa
labor que permitió mantener un adecuado equilibrio
entre los asuntos ingresados a lo largo de 2002 y las resoluciones
emitidas.
Así, los datos estadísticos
más relevantes indican que al 31 de diciembre de 2001,
los 25 juzgados penales y los 10 mixtos, cerraron con una
existencia de 28,702 expedientes.
Durante la anualidad que se informa,
ingresaron 12,170 asuntos y se concluyeron 11,869 procesos
penales.
Al 31 de diciembre de 2002 obran
en el haber de estos órganos jurisdiccionales 29,063
asuntos. Cabe señalar, que esta última cifra
comprende también los 22,558 procesos penales suspendidos
desde hace varios años, y que no han podido concluirse
por falta de cumplimentación de las respectivas órdenes
de comparecencia y de aprehensión.
Es satisfactorio destacar que
en 19 juzgados, y en relación a la materia penal de
primer grado, no existían, al 31 de diciembre de 2002,
procesos pendientes para dictar sentencia.
Sin embargo, a pesar de la extraordinaria
labor desplegada por los titulares de la jurisdicción
tanto penal como civil, es menester subrayar la necesidad
de que el Poder Judicial del Estado se vea fortalecido con
la creación de más juzgados, tanto especializados
como mixtos, que auxilien a los ya existentes en nuestro esfuerzo
por abatir la carga de asuntos que cada vez en mayor número
ingresa.
De la Primera Instancia en Materia
Familiar
También en lo referente
a la primera instancia en materia familiar podemos manifestar
que se logró una adecuada productividad.
Al 31 de diciembre de 2001, los
dos juzgados de lo familiar de Morelia, cerraron una existencia
de 2,399 expedientes.
Durante 2002 ingresaron 3,628
y se concluyeron 3,586 negocios; la existencia de asuntos
de índole familiar es de 2,441; cifra ésta,
en la que se consigna una importante cantidad de juicios paralizados
por la inactividad de las partes, y los que lamentablemente,
por la naturaleza de la acción debatida, no opera la
caducidad de la instancia, atento a que su impulso atañe
exclusivamente a las partes.
La estadística mencionada
en los párrafos anteriores indica, con toda claridad,
que es también imprescindible considerar la implantación
de mecanismos que refuercen la impartición de la justicia
familiar, y que eviten, en el mediano plazo, cargas excesivas
para la jurisdicción en esta área, tan sensible
a las necesidades sociales.
De la Justicia Municipal
Por lo que corresponde a la justicia
municipal, los resultados obtenidos en 2002 son los siguientes:
al 31 de diciembre de 2001, los 114 juzgados municipales reportaban
6,825 asuntos civiles y penales.
Durante 2002, periodo que se
informa, ingresaron 8,482 y fueron concluidos 6,672.
En tal virtud, al 31 de diciembre
del año 2002, la existencia de asuntos es de 8,635
juicios y procesos.
Como puede observarse, también
en el ámbito municipal ha habido aumento en el volumen
global de los negocios y controversias que se someten a tales
órganos jurisdiccionales.
Al margen de lo anterior, estimamos,
continuará incrementando la ya de por sí pesada
carga de los juzgados municipales, especialmente, de aquellos
que se ubican en los distritos judiciales con mayor tráfico
jurídico, como son los de Morelia, Uruapan y Zamora.
Por lo que es urgente un replanteamiento no sólo de
las necesidades, humanas y materiales, de la justicia municipal,
sino también una adecuación en la esfera competencial
de dichos órganos judiciales.
De la Secretaría General
de Acuerdos
Este informe también da
cuenta, de manera detallada, de las actividades encomendadas
a la Secretaría General de este Alto Tribunal.
Es menester poner de relieve,
la responsabilidad con la que se condujo tan importante y
vital área del Supremo Tribunal de Justicia, pues dio
cumplimiento a todas y cada una de las tareas que, acorde
con su competencia, le fueron encomendadas. Es, pues, necesario
reconocer el oportuno apoyo que la Secretaría General
de Acuerdos brindó tanto al Honorable Pleno como a
la Presidencia del Tribunal.
De la Oficialía Mayor
También con una dinámica
laboral, y acorde con las exigencias y necesidades del Poder
Judicial michoacano, la Oficialía Mayor cumplió,
durante 2002, con sus responsabilidades legales.
Los anexos de este informe detallan
todos y cada uno de los aspectos inherentes a la vida administrativa
de la Judicatura michoacana y dan fe de la capacidad desplegada
por los funcionarios y el personal asignados a la Oficialía
Mayor.
Destaca, por su puesto, la gran
eficiencia lograda en la administración de los limitados
recursos, tanto humanos como materiales, de los que dispone
este Poder Judicial, demostrando que el uso racional y prudente
de la escasez no debe constituir obstáculo para el
alcance de las metas fijadas por el Estado en aras de una
adecuada y correcta administración de justicia.
Del Instituto de Especialización
Judicial
En el ámbito de las actividades
de capacitación y difusión judicial, así
como de la realización de importantes eventos académicos,
debe destacarse el conjunto de acciones desarrolladas por
el personal que labora en el Instituto de Especialización
Judicial.
En efecto, a lo largo de 2002,
periodo que se informa, el Instituto contribuyó a fortalecer
las áreas de formación y actualización
judicial destinadas al aprovechamiento de quienes integran
el Poder Judicial del Estado de Michoacán, a través
de un intenso programa de cursos, conferencias, paneles y
diversas actividades con una importante variedad temática.
Muestra de lo anterior, la Escuela
Judicial de Otoño fue el marco adecuado para que Magistrados,
Jueces de Primera Instancia y Municipales, Funcionarios Judiciales,
así como Operadores Jurídicos en general, tuvieran
acceso a los avances más recientes en las áreas
del Derecho Penal y del Derecho Procesal.
Con una asistencia que superó
las expectativas iniciales, pues registró el número
de 110 participantes, este evento que alcanza ya su cuarta
edición, se caracterizó por contar con las ponencias
de juristas de brillante trayectoria, tanto nacionales como
extranjeros.
Además, debe indicarse
que en esta edición de la Escuela Judicial, celebrada
del 26 de agosto al 20 de septiembre, se contó con
la activa participación, como asistentes, de Funcionarios
de la Procuraduría General de Justicia del Estado.
Lo anterior, constituye un hecho inédito en la entidad,
y sirve para demostrar que, frente a la problemática
jurídico-social, las instituciones deben establecer
canales de cooperación que abarquen, incluso, la capacitación
y especialización conjunta.
De la Informática Judicial
Asimismo, podemos decir que en
el rubro de la informática judicial, ya indispensable
para la realización de las tareas de administración
e impartición de justicia, las acciones y los productos
son muy positivos.
El Sistema Morelos de Informática
Judicial renovó por completo la página web de
este Alto Tribunal, diseñando y poniendo en operatividad
una interfaz más amigable para el usuario y añadiendo
nuevas secciones, dentro de las que destacamos la versión
digital de la revista Debate Procesal Civil.
En el área de sistemas
se consolidaron aquellos ya implementados y se desarrollaron
nuevos, tales como el de turno de segunda instancia, tanto
en materia civil como en penal.
Por lo que respecta a los productos
multimedia que se elaboraron por el personal del Sistema Morelos,
hay que destacar el número 41-42 de la Revista Michoacana
de Derecho Penal y el disco compacto que la compilación
de criterios Summa Iuris, versión 2.0.
De las Relaciones con el Sindicato
Único de Trabajadores al Servicio del Poder Judicial
En este informe también
debemos hacer mención a las relaciones con el Sindicato
Único de Trabajadores al Servicio del Poder Judicial.
Siempre enmarcadas en el más
absoluto respeto, las relaciones que se tienen con el Sindicato
han buscado satisfacer las demandas más sentidas de
los trabajadores de la Judicatura. Ello, en virtud de que
reconocemos la necesidad de incremento en las prestaciones
laborales de quienes dedican lo mejor de sus vidas a la consolidación
de la impartición de justicia en Michoacán.
En este contexto lamentamos el
estallido de la huelga que paralizó las actividades
judiciales los días 3 y 4 de este mes. Los integrantes
de este Honorable Pleno, que en su gran mayoría fuimos
sindicalizados, siempre estuvimos, y está en nuestro
ánimo seguir en la mejor disposición para escuchar
y resolver, en la medida de las posibilidades, las demandas
planteadas por los trabajadores del Poder Judicial michoacano.
Las actuales condiciones económicas
del Estado y del País, en general, no son las más
adecuadas, y nos obligan a realizar más con menos.
Los recursos son insuficientes, lo reconocemos, pero no podemos
dejar de señalar que son los justiciables los que han
depositado en la Judicatura esperanzas y expectativas de que
se les imparta y administre la justicia, como lo ordena nuestra
Carta Magna.
Ciertamente, y por la carencia de recursos económicos,
no se pudieron satisfacer, totalmente, las peticiones del
Sindicato, pero el acuerdo alcanzado permite que las percepciones
de los trabajadores del Poder Judicial no se demeriten por
la espiral inflacionaria.
En este sentido, agradecemos
la sensibilidad de los trabajadores sindicalizados para convenir,
ponderando que, en última instancia, es la ciudadanía,
los justiciables, los más afectados por la interrupción
en las labores del Poder Judicial, pues se hace nugatorio
el derecho fundamental de acceso a la justicia.
Gracias a esa apertura y conciencia
por parte del Sindicato, podemos afirmar que las relaciones
con el personal sindicalizado han retomado su curso y son,
nuevamente, fluidas.
El Poder Judicial michoacano
es una gran familia y esa consideración nos permite
enfatizar que sólo en unidad podremos seguir realizando
nuestra delicada y trascendental función de impartir
y administra justicia.
De las Relaciones con los Operadores
Jurídicos
A lo largo de 2002, el Supremo
Tribunal estuvo en constante diálogo y comunicación
con la Comunidad Jurídica estatal.
No sólo atendiendo las
observaciones, comentarios y sugerencias que los diversos
cuerpos de profesionistas colegiados nos hicieron llegar,
(y a quienes agradezco su presencia) sino también con
la atención que se brindó a todo operador jurídico
que acudió a la Presidencia, dado que en todo momento
se tomó en consideración la opinión de
quienes por actividad e interés profesional, inciden
en la consolidación del Estado social y democrático
de Derecho y hacen de la justicia el valor a concretar en
sede social.
En tal virtud, debemos agradecer
y reconocer el interés y la participación de
los operadores jurídicos, así como de las asociaciones
profesionales para lograr una mejor y más eficiente
administración de justicia en Michoacán.
De las Relaciones Internacionales
con Otros Tribunales y Organismos Públicos y Privados
Por virtud de la naturaleza de
las actividades que realiza el Poder Judicial del Estado,
se consideró necesario reforzar vínculos de
colaboración con varias instituciones gubernamentales.
A tales efectos, debo señalar los nexos establecidos
con la Procuraduría General de Justicia del Estado,
con la que se efectuaron varias reuniones de trabajo, obteniéndose
resultados concretos para mejorar tanto la procuración
como la propia impartición de justicia. Resultados
que se traducen en una mejor cooperación entre los
titulares de la jurisdicción y los funcionarios de
la Procuraduría.
Asimismo, debemos resaltar la
constante comunicación que hemos tenido con la Procuraduría
de la Defensa del Menor y el propio Sistema para el Desarrollo
Integral de la Familia, con relación al adecuado tratamiento
de los asuntos que tanto a este Tribunal como a dichas instancias
gubernamentales conciernen.
Con el Instituto Federal Electoral
firmamos un importante convenio de colaboración que
servirá para hacer efectiva la suspensión en
los derechos relativos al voto de aquellos ciudadanos que
se encuentran privados de su libertad.
Agradecemos a los titulares del
FOSEG y del C-4 en el Estado, su importante y desinteresado
apoyo para con este Poder.
En el Año Judicial que
se informa se consolidaron las relaciones que el Poder Judicial
michoacano sostiene con diversos Tribunales y organismos de
naturaleza pública y privada.
El Supremo Tribunal de Justicia
del Estado no sólo respondió a invitaciones
formuladas por varios de sus homólogos nacionales,
sino que también reforzó sus vínculos
con órganos judiciales del extranjero.
Así, a invitación
expresa de Tribunales alemanes y españoles, Magistrados
michoacanos acudieron a efecto de intercambiar opiniones sobre
la organización judicial y los mecanismos procedimentales
vigentes en nuestros respectivos países, con el ánimo
de buscar coincidencias y soluciones que permitan lograr una
mejor atención a las necesidades de los justiciables,
tan semejantes a las existentes en otros sistemas jurídicos.
También en el ámbito
de las relaciones de este Alto Tribunal con organismos extranjeros
interesados en la consolidación del Estado de Derecho
a nivel internacional, resaltamos las actividades desarrolladas
en conjunto con la Fundación Konrad Adenauer, de Alemania,
mismas que han contribuido a un extraordinario intercambio
de experiencias aplicadas al ámbito judicial.
Honorable Pleno:
Actualmente, la sociedad michoacana
como toda la mexicana se encuentra preocupada por la problemática
que representa el acceso a una mejor administración
de justicia.
El perfeccionamiento en las instituciones
encargadas de esta trascendente función ha sido el
móvil de la acción humana, no sólo hoy,
sino de todos los tiempos.
La impartición de justicia
es la convergencia y pluralidad de muchas voluntades, en la
que desde luego se encuentra inmersa toda la sociedad; por
ello, es evidente que se está en presencia de una de
las más nobles pero difíciles tareas que hombre
alguno puede realizar, pues se trata de una actividad delicada
e importante, y en ocasiones ingrata, que implica una responsabilidad
que no cualquier ser humano puede tomar.
Para quienes tenemos la honrosa
encomienda de impartir justicia, así como para aquellos
que por voluntad democrática, el Pueblo de Michoacán
les ha conferido responsabilidades sustanciales en el ámbito
de sus inherentes competencias, precisamente en estos momentos
históricos por los que transita nuestra querida entidad,
debemos sustentarlos en el Estado social y democrático
de Derecho, entendido éste, como la función
de garantizar, entre otros valores, la justicia y el respeto
al ser humano, a su dignidad, lo que a su vez conlleva a una
estabilidad institucional, que sin lugar a dudas deberá
contribuir a la transformación civilizada de nuestra
sociedad, mediante la irrestricta aplicación de la
ley a todos por igual, como único marco de fundamento
y motivación de las reglas de convivencia social.
No debemos perder de vista, que
ante la ley no debe haber ni fuertes que la avasallen, ni
débiles a quienes no se les escucha y proteja; porque
en el Derecho, las sociedades encuentran los conductos de
una vida civilizada; fijan los términos para dirimir
sus diferencias y los caminos para obtener su libertad, sin
lastimar la libertad de los demás.
También en el Derecho,
las sociedades incluyen sus valores más preciados,
su sentido de la dignidad, las aspiraciones para sus hijos.
Sin duda, el Derecho es una obra cultural irrenunciable en
la historia de la humanidad.
Señoras y señores
Magistrados:
Señoras y señores Jueces:
Señoras y señores funcionarios y trabajadores
del Poder Judicial:
El reto trazado por este Alto
Cuerpo Colegiado, ha sido mejorar el servicio de la impartición
de justicia, para garantizar la seguridad de todos los justiciables
y mantener inalterables los principios que la animan, mediante
el respeto a la ley.
Ciertamente, la modernidad, la
globalización y los dinámicos cambios que se
están dando a nivel mundial inciden en la administración
y la impartición de justicia.
Y es que estamos obligados a
implementar procedimientos dirigidos a elevar la calidad de
este servicio, siendo una prioridad la superación profesional
de los juzgadores y sus auxiliares a través de una
constante preparación, especialización y capacitación
continuas.
En este esfuerzo ha prevalecido
la lealtad hacía esta institución, el espíritu
de servicio, cooperación y solidaridad de todos sus
integrantes.
Señores juzgadores: Sé
que para muchos de ustedes no ha habido noches de descanso,
sábados y domingos, días de asueto, incluso,
se han privado de la convivencia familiar en aras de cumplir
con la función encomendada; por ende, mi reconocimiento
a su mística de servicio.
Es para mí, Señores
Magistrados, motivo de satisfacción y orgullo trabajar
al lado de ustedes, por su manifiesta responsabilidad, capacidad
y reconocida estatura jurídica y moral.
Es dable reiterar que constituye
principio esencial en el cumplimiento de nuestra función,
la confianza en el Poder Judicial, y ésta se obtiene,
cuando hay certidumbre en la aplicación de la ley;
por eso, la confianza es el logro más preciado al que
aspiramos; porque sabemos que ésta se gana con decisiones
justas y con honestidad en el trabajo.
Cuando se respeta la justicia,
se respeta la institución que la imparte; eso hace
evidente la necesidad de mantener vigentes los valores que
la sustentan, pese a que las decisiones emitidas en los conflictos
sometidos al conocimiento de los órganos jurisdiccionales
no sean del agrado de quienes figuran como parte en ellos.
Hoy, el Poder Judicial es un
ente apolítico en función de su naturaleza;
es un cuerpo vivo y está fortalecido, porque es sólido
en su estructura e independiente en su actuación; porque
tiene y cuenta con el respaldo institucional para cumplir
y hacer respetar sus decisiones, ya que en ello radica la
esencia de su propia existencia; porque confluye y armoniza
con una Judicatura vigorizada por la fuerza participativa
de los michoacanos, que refrendan permanentemente la voluntad
de vivir en un Estado de Derecho.
Fundamental ha sido en esta labor
el apoyo de los Poderes Ejecutivo y Legislativo, que en el
marco de la concepción republicana que consagra nuestra
Constitución Política, han sabido dimensionar
el principio de la división, al coadyuvar para que
la justicia cumpla a plenitud su misión social.
Reconocemos en ambos Poderes
su solidaridad y convicción de compartir esfuerzos
desde sus ámbitos de competencia.
En este sentido, me permito destacar
nuestro profundo agradecimiento a quien ha sabido brindarnos
su respaldo y estímulo en el cumplimiento de nuestra
tarea, dejando testimonio claro del invariable respeto a la
independencia y autonomía del Poder Judicial, reafirmando
la decisión de hacer que el derecho y la observancia
de la ley, rijan la vida institucional en Michoacán;
por ello, hago público reconocimiento al Gobernador
Constitucional del Estado, Antropólogo Lázaro
Cárdenas Batel.
Hoy, podemos orgullosamente decir
que ya no nos encontramos en el último lugar nacional,
en lo que ve a la asignación presupuestaria para el
cumplimiento de nuestras funciones, ya estamos en el medio
superior, gracias al titular del Ejecutivo y a la comprensión
de los respetables Diputados al Congreso del Estado. Nuestro
perenne absoluto agradecimiento señores Legisladores.
Asimismo, reiteramos el compromiso
de mantenernos dentro de los primeros cinco lugares del país,
en lo concerniente a la excelencia profesional de Jueces y
Magistrados, calidad en sus resoluciones, así como
la emisión oportuna de éstas.
El Poder Judicial tiene una función inacabada; en consecuencia,
es y seguirá siendo perfectible, pero su responsabilidad
está bien definida: Hacer realidad la justicia; pues
estamos concientes que aún existe una distancia entre
el Derecho que tenemos y la justicia que deseamos.
En los inicios de un nuevo milenio,
entendemos nuestro papel y lo asumimos con responsabilidad
de cara a los michoacanos: Contar con un Poder Judicial moderno,
dinámico y congruente para una sociedad en constante
transformación, ya que ésta confía en
un Poder fuerte, honesto, independiente y eficaz, en el que
ha de privar la capacidad, la calidad y la suficiencia jurídica.
Muchas Gracias…
Morelia, Michoacán, a
10 de febrero de 2003.
Magistrado Mauro Hernández Pacheco
Presidente |