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Con especial agrado y profundo orgullo, agradezco a la Asociación
Civil, Jueces de Primera Instancia de Michoacán, la
deferencia con la que me distinguieron inmerecidamente para
hacer uso de la palabra en este día especial.
El día de hoy, los jueces organizados en Michoacán
celebran el onceavo aniversario de su fundación, agrupación
que ha demostrado a propios y extraños que han cumplido,
y lo han hecho bien, que se han satisfecho sobradamente los
objetivos sobre las que se cimentó su formación,
la ayuda mutua en caso de contingencia de alguno de sus integrantes,
y la superación académica, en el mundo existen
agrupaciones similares por ejemplo, en Europa, Jueces por
la democracia, también las hay en Latinoamérica,
en África, y Norteamérica, pero en México,
está, fue la primera, le siguieron las de Jalisco,
Morelos, Guerrero, Colima y otras, fue esta organización
la que instituyó el Primer Encuentro regional de Administración
de Justicia, y el primer encuentro Nacional de Jueces de Primera
Instancia, recientemente se celebró el cuarto, en el
Estado de Tabasco, con lo cual se constata la labor fructífera
de todos y cada uno de sus asociados, y que en su conjunto
han llevado a que dicha asociación haya estimulado
a jueces de otras entidades a agruparse.
Esta, es una asociación científica que estudia
y propone con seriedad y responsabilidad, una de las grandes
satisfacciones de mi vida, es haber pertenecido a ella, y
a la cual aspiro volver a pertenecer cuando termine la responsabilidad
que hoy en día me ha sido encomendada.
En efecto señores jueces debemos poner siempre nuestro
máximo esfuerzo, estudiando para superarnos, trabajando
con honestidad y rectitud y con ello se podrá garantizar
nuestra permanencia en esta noble misión, no somos
propietarios de los puestos que hoy desempeñamos, simplemente
somos depositarios de esa alta responsabilidad que tenemos
de resolver las controversias que nos han sido planteadas
en conciencia y estricto apego a la norma.
Por lo anterior debemos de fortalecer nuestra profesión
y nuestra actividad de impartir justicia, exigimos su honesto
ejercicio, y sigamos ayudando con nuestra conducta a ganarnos
solidamente la credibilidad de la Sociedad por la cual finalmente
existimos, no hacerlo, es negarnos a nosotros mismos, debemos
buscar la verdad y al hacerlo ahí aparecerá
la justicia, debemos ser reflexivos y no viscerales por que
el que es abogado y más aún juzgador únicamente
usa como instrumento el imperio de la Ley.
Sin embargo, los jueces organizados de Michoacán, deben
cumplir nuevas expectativas, no solo como parte de la sociedad
sino como actores de la vida judicial, en la cual deben cumplir
cabalmente como hasta ahora lo han hecho en la función
jurisdiccional, sino además, llevar a cabo la autocrítica
seria y responsable y en sus caso proponer las enmiendas necesarias.
En Michoacán, Estado constitucionalmente democrático,
cuya evolución se da día a día con el
esfuerzo conjunto del gobierno y la sociedad, el reglón
de la judicatura no debe quedar al margen, pues al contar
con un poder legislativo plural cuya diversidad de ideas han
nutrido de normas que contribuyen al mejor desarrollo de nuestra
entidad, un Joven Gobernador, talentoso y dinámico
cuya sensibilidad de las necesidades de los michoacanos le
hacen trabajar día a día para su mejoramiento,
nosotros, y en este caso, los jueces organizados deben tener
una participación activa, que coadyuve a delinear las
nuevas directrices de política judicial que nos deben
regir, pues el avance en la Administración de justicia
es ya irreversible, debemos impulsar la reforma constitucional
y legal al Poder judicial del Estado, para que este sea autónomo
económicamente y pueda responder a las necesidades
de los justiciables con la creación de más tribunales
y que se puedan mejorar los salarios de la clase trabajadora
del Poder Judicial, ello resulta inaplazable.
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La sociedad tiene derecho a saber. que hacemos y como lo hacemos,
y con la Ley de acceso a la información, se urge de
un organismo que a través de líneas objetivas
evalúe a todos y cada unos de los que trabajamos al
servicio de la Administración de Justicia, que se fijen
con claridad y transparencia las reglas para el ingreso, permanencia
y promoción en la carrera judicial, y esto solo lo
puede hacer un Consejo de la Judicatura; Así se podrá
Garantizar además y de manera preferente que las legitimas
aspiraciones de ascenso de los jueces de primera instancia
sea una palpable realidad.
Por lo anteriormente expuesto, debemos fijarnos una nueva
concepción de carácter igualitario al interior
del poder judicial, en donde, a partir de las responsabilidades
que cada quien tenemos encomendadas lo que finalmente nos
identifique en común, sea el trabajo arduo, honesto,
transparente y eficiente de una buena administración
de justicia.
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