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15.05.08 El Poder Judicial de Michoacán toma parte activa en el programa cultural diseñado para honrar a Morelia en la celebración del 467 Aniversario de su fundación, con la presentación del libro “Los Estudios de Derecho en Morelia y los Abogados de Michoacán”, coeditado con la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
La presentación de la obra literaria, de los autores Sergio García Ávila y Saúl Raya Ávalos, catedráticos de nuestra máxima casa de estudios, estuvo a cargo del M. en D. Fernando Arreola Vega, Magistrado Presidente del Supremo Tribunal de Justicia y del Consejo del Poder Judicial; del ex presidente de este Alto Tribunal, licenciado Fernando Juárez Aranda y de la Rectora de la Universidad Michoacana, Silvia Figueroa Zamudio.
En su oportunidad, el M. en D. Arreola Vega reconoció el valor y la importancia del libro, toda vez que hace una investigación histórica puntual del Poder Judicial en Michoacán y de los estudios de derecho. Detalla su nacimiento y transformación hasta el momento actual. De igual manera, incluye datos biográficos de un número importante de abogados que se han significado en la vida política y social de la entidad; este dijo en particular, es un tema no acabado que siempre dará la oportunidad de irse complementando.
La obra da a conocer cómo empezaron a desarrollarse los estudios de la abogacía. Hasta antes de la guerra de Independencia no había en estudios formales de Derecho en instituciones oficiales de Michoacán. A partir del 21 de abril de 1799 se iniciaron los primeros estudios en la materia, de ahí que en los primeros 8 años, más de 50 estudiantes del Colegio de San Nicolás, luego de cursar la abogacía en Morelia, se graduaran en la ciudad de México; y en 1827 el Supremo Tribunal de Justicia fue facultado para aplicar los exámenes recepcionales a los estudiantes y escribanos, relató.
Por su parte, la Rectora Silvia Figueroa Zamudio, aun cuando felicitó a los autores y reconoció que obras como ésta hacen falta, hizo franca alusión a la ausencia de un mayor número de mujeres en la lista de abogados michoacanos connotados. No se habla, por ejemplo, dijo, Ana María Vera González, quien fuera la primera fémina titulada como abogada, en el año de 1947. Tampoco se menciona a Josefina Antúnez, ni a las primeras magistradas y juezas, entre otras omisiones.
Para el tercer comentarista, Dr. Fernando Juárez Aranda, el libro de Sergio García Ávila y Saúl Raya Ávalos viene a llenar una necesidad de la historia y el Derecho en Michoacán, cuya recopilación de datos y personajes sin duda alguna pone de manifiesto la grandeza de lo que es hoy la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
A decir de Arturo García Ávila, profesor-investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la
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UMSNH y ahora escritor, el libro en referencia es un pequeño reconocimiento a los abogados michoacanos, quienes a través del tiempo egresaron de las aulas del Colegio de San Nicolás, de la Escuela de Jurisprudencia y de la actual Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, en virtud de que varios de ellos le han dado renombre a la institución, a Morelia y a Michoacán, desempeñándose como litigantes, profesores universitarios, administradores públicos y jueces, tanto a nivel estatal como en la judicatura de la Federación.
En la parte introductoria de la obra el autor reconoce que es complicado biografíar a todos los abogados michoacanos más connotados; por lo que ésta debe considerarse como una aportación inicial que sin lugar a dudas puede y debe enriquecerse posteriormente.
El libro “Los Estudios de Derecho en Morelia y los Abogados de Michoacán”, para mejor referencia, quedó dividido en seis apartados; el primero de ellos corresponde a los estudios de Derecho en el Colegio de San Nicolás, desde la época virreinal hasta el crucial año de 1901, en que adquirieron autonomía. El segundo, habla sobre el Seminario Tridentino de Morelia, que también contribuyó a formar profesionistas de las leyes. En un tercer apartado se abordó lo relativo a la Escuela de Jurisprudencia, que empezó a funcionar de manera independiente a principios del siglo XX y que sufrió los avatares de la guerra revolucionaria.
En un cuarto capítulo se escribe sobre la etapa que correspondió a la fundación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en 1917, de la que formó parte la Escuela de Derecho, y que con el transcurrir del tiempo se transformaría en lo que hoy conocemos como la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. En quinto lugar, se hace un recuento histórico de los espacios físicos que han dado cobijo a los estudios de Derecho en Morelia. En una sexta sección se muestran los cambios que ha tenido a través del tiempo el quehacer profesional de la abogacía en Michoacán. |