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Exponen en el Antiguo Palacio de Justicia Historias Relevantes de Jueces Ejemplares de la Judicatura Nacional

 


06.03.09
Los principios esenciales del amparo mexicano quedaron plasmados en la “Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre”, surgida de la conferencia de Bogotá, celebrada en el año de 1948, y en la “Declaración Universal de los Derechos del Hombre” hecha en París, gracias al arduo trabajo realizado por el jurista michoacano Don Felipe Tena Ramírez. Lo anterior fue expuesto como parte de la intervención del Ministro en Retiro, Lic. Felipe López Contreras, en el panel titulado “Jueces Ejemplares de la Judicatura Nacional”, efectuado en Morelia, en el marco del Día Nacional del Juez Mexicano.

El panel, integrado por tres exponentes con una amplia trayectoria académica, laboral y profesional, formó parte del Coloquio ‘El Juez Mexicano: 1814-2009’. Las actividades tuvieron lugar en el histórico edificio del Antiguo Palacio de Justicia. El Ministro en retiro, Lic. Felipe López Contreras estuvo acompañado en dicho panel por los maestros Eva Elizabeth Martínez Chávez y Leopoldo López Valencia, quienes disertaron sobre “José María Sánchez Arriola. Juez insurgente, juez michoacano” y “Antes de los Códigos. Antonio Florentino Mercado en la judicatura michoacana”, respectivamente.

El Ministro en retiro López Contreras al hablar de los jueces ejemplares de la judicatura nacional, particularizó la charla sobre “Ministros Michoacanos”; y muy específicamente sobre Don Felipe Tena Ramírez, de quien destacó el amor que le profesó a Morelia, su ciudad natal; su paso como catedrático de la Escuela Libre de Derecho y de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como su desempeño como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. En cada una de sus obras jurídicas se revela su calidad indiscutible de jurista, su profundo conocimiento del Derecho Constitucional y un cariño muy especial hacia la institución del juicio de amparo, agregó.

Sobre esto último, refirió que Don Felipe Tena Ramírez expresaba: “en la linde final del desaliento, cuando parecían desvanecerse los últimos vestigios de la nacionalidad, la generación mexicana de 1847 se aplicó a rescatar del general desastre los derechos del hombre y alcanzó el acierto de proveer a su defensa mediante el juicio de amparo. El juicio de amparo ha servido en México a los derechos humanos con tal solicitud, que su nombre es casi plegaria en labios de los humildes. Eso sólo bastaría para explicar por qué su nombre flamea, como bandera de orgullo, en lo más sobresaliente del derecho mexicano”.

Más adelante, el ponente refirió que quizás el tema más importante en la obra de Don Felipe Tena Ramírez sean los pensamientos que definen la figura del juez y que señalan sus atributos medulares: esas cualidades o aptitudes que no deben faltar en aquel en cuyas manos yace la justicia. La función del juzgador exige condiciones muy propias y la experiencia ha enseñado, según decía don Felipe, que dos de los atributos esenciales del juez son la acuciosidad para conocer el caso y la imparcialidad para juzgarlo.

En otro orden de ideas, la Maestra Eva Elizabeth Martínez Chávez hizo una amplia reseña histórica sobre el surgimiento del Primer Tribunal de la América Mexicana, cuyo primer presidente fue precisamente el Lic. José María Sánchez de Arriola, a quien definió como uno de los juristas de mayor prestigio y congruencia en aquellos años. La labor realizada en la judicatura michoacana le valió, por ejemplo, para ser propuesto como candidato al gobierno de Michoacán. Propuesta que rechazó para seguir dedicado al trabajo relacionado con la judicatura.

Por su parte, el maestro Leopoldo López Valencia disertó ampliamente sobre el Lic. Antonio Florentino Mercado, quien a lo largo de su vida ocupó varias responsabilidades. Fue notario eclesiástico, procurador, gobernador de Michoacán, juez, magistrado y ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Tuvo una activa participación en el Partido Liberal Mexicano.