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TRAGEDIA DE UN AMOR

 

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Tragedia de un Amor


Habían transcurrido apenas un par de años, desde que llegara Don Filiberto Ochoa acompañado de su hija al pueblo de Tlalpujahua, provenientes de Pachuca tras el fallecimiento de su esposa. Entre esa tranquilidad y hermosos paisajes naturales, vivía su hermana, quien los había invitado a radicar ahí pensando que en ese lugar iba a encontrar un poco de alivio y reponerse de la pérdida de su esposa, desempeñándose como mecánico.

¡Pobre hombre! No sabía lo que el destino le tenía preparado y lo peor, que su hija sería la protagonista de una tragedia fatal. A sus veinte años Esperanza era una joven muy hermosa y de notables atributos, en poco tiempo conoció un joven de veintisiete años, atractivo y muy atento que le robó el corazón, trabajaba en una joyería, en un simple intercambio de miradas Esperanza y Patricio quedaron flechados, desde entonces se veían con frecuencia, manteniendo una muy bonita relación de noviazgo en la que don Filiberto estaba de acuerdo, bastaron simplemente unos meses para que decidieran casarse, claro, con el consentimiento de su padre.

Todo marchaba de maravilla, hasta que una tarde, 1º de enero de 1916 iba a comenzar el calvario para la familia Ochoa. La hermosa Esperanza decidió no casarse con Patricio, nadie sabía el por qué, su padre fue el mas desconcertado, Patricio era el causante de todo, ya que de un tiempo a la fecha no mostraba interés como antes, por lo que la joven notó este distanciamiento, sus razones tenía –otro amor, problemas de trabajo, solo el sabía- y que habían ocasionado tal situación. El novio acudió personalmente para hablar con ella y su padre, pero no lograron nada, esa misma tarde Esperanza estaba muy rara, entre tristeza y depresión se encerró en su recámara.

Don Filiberto no sospechó nunca que su hija se quitaría la vida tomando de un frasco “gránulos de cianuro” mismos que él había comprado para envenenar unas ratas en el taller. Cuando la familia se dio cuenta avisaron inmediatamente al doctor, todo fue en vano, aquella joven tan bella, que apenas había conocido su primer amor estaba agonizando, solamente esperó la llegada de su novio para morir en sus brazos. En su mano empuñaba un papel, era una carta hecha pedazos que le escribió a su amado y la rompió para que no supieran lo que había pasado.

“ Es preciso que todo termine entre nosotros, ya que la muerte tiene mas remedio a que se cumpla la voluntad de Dios...”

Así con esta tragedia terminaba una historia de amor que jamás llegó a consumarse, cuentan que tiempo después murió Patricio de soledad y tristeza, tal vez sintiéndose culpable de lo que había pasado, ahora si iba a estar junto con su amada Esperanza hasta la eternidad.

Historia adaptada del expediente Nº 271 Año de 1916.
Luis Arturo Rivera López.